¿Existe la ciencia mexicana?

Hoy, dos días después de haber escuchado las palabras del ciudadano presidente Felipe Calderón Hinojosa, de los Estados Unidos Mexicanos, nos quedamos con la duda si en México se le está dando el apoyo necesario a la ciencia. Esto es que en el resumen escuchado tanto en radio como en televisión, los periódicos leídos y comentarios de gente cercana hemos llegado a la conclusión de que en el cuarto informe de gobierno, la ciencia quedó a un lado.

No negamos la capacidad que tenga el presidente para pronunciar un discurso. Mucho menos que sus asesores y gente cercana le demuestren la practicidad de colocar las palabras adecuadas en el momento más idóneo. Sin embargo, en lo que compete a la ciencia nacional nos quedamos con la duda. ¿Qué se está haciendo en México por la ciencia, sea básica o aplicada?

Existe, pues, un artículo en el informe de gobierno un título sumamente rimbombante: INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA AMBIENTAL CON COMPROMISO SOCIAL, pero eso ¿Qué nos dice?

Muchos discursos políticos hacen referencia a la imperante necesidad de tener ciencia para fortalecer el desarrollo nacional, pero nos quedamos con las palabras del Dr. Marcelino Cereijido, investigador nivel III del Sistema Nacional de Investigadores en el Cinvestav; de qué sirve el discurso del político, si no ve en la ciencia el futuro que ésta le puede mostrar. Esto implica que en más de 30 años, los adelantos científicos de los pueblos desarrollados o “primermundistas” han sido adquiridos por el pueblo mexicano, bueno, por el gobierno federal sin dar el fomento necesario para que la ciencia se desarrolle.

Por ejemplo: en cuántas universidades te prometen titularse “sin tesis”, o cuántas de ellas te invitan al público en general a conocer lo que sus investigadores realizan, solo sabemos de tres: UNAM, IPN y UAM, aunque no dudamos de la existencia de que en ambiente privado también exista este tipo de promoción.

De tal forma que volvemos al primer argumento, los políticos están preocupados por el desarrollo científico en México. No creemos. Lo único que desean ellos es velar por sus propios intereses o también por que las encuestas los coloquen en los primeros lugares en la búsqueda de la “silla”.

Si bien en el informe menciona que la ciencia está al servicio de la comunidad, ¿Vemos en los medios de comunicación un incentivo hacia la comprensión de la misma? o es que solo observamos que se “dan” noticias sobre el origen del universo, o de que algún científico mexicano está en la búsqueda de una proteína nutritiva y capaz de “reducir las tallas”, o aquellos jóvenes que triunfan en concursos de matemáticas o de robótica, pero con tecnología comprada, es decir: software no hecho por mexicanos, partes fabricadas en lugares remotos o bien investigaciones lideradas por eméritos doctores extranjeros. Y, que al volver a las investigaciones nacionales no son aplicadas en el campo requerido y son solamente esfuerzos vagos en el desarrollo de la ciencia nacional.

Nos quedamos entonces con un extracto del libro “Por qué no tenemos ciencia” del Dr. Cereijido, publicado por Siglo XXI y del año 2004 2da. edición: Prácticamente no conozco a ningún investigador Latinoamericano que no se haya sentido obligado a autojustificarse por estar implicado en una profesión semejante en la región. Es imposible no conflictuarse cuando uno va hacia el laboratorio, fastidiado por que el consejo de Investigaciones del país en que está, demora la compra de un espectrofotómetro de varios miles de dólares, y en cada semáforo que se detiene lo asaltan limpiadores de parabrisas, vendedores de chicles, billetes de lotería, payasos que lanzan llamas o pordioseros que, no cuesta mucho percatarse, son obreros sin trabajo, forzados a humillarse y extender la mano, o campesinos hambreados que se largan a las ciudades…

Es entonces cuando llegamos a la conclusión: si promovemos la actividad científica en México, podremos erradicar: inseguridad, desempleo, pobreza, analfabetismo (como tal y digital), haciendo una sociedad más crítica, más democratizada, más audaz y sobre todo con una mayor capacidad de análisis sobre los temas de relevancia en el país.

En las próximas entradas y durante el “mes patrio” publicaremos una serie de editoriales basadas en el desarrollo científico mexicano hasta la primera mitad del siglo XX, del cual, Ruy Pérez Tamayo es la principal fuente.

Anuncios

Acerca de Hugo Santillán

Soy periodista independiente especializado en investigación y docencia en comunicación y ciencias sociales. Como periodista el fin último de mi preparación es dar a conocer las noticias de actualidad, por ello, en In-Scientia daremos una perspectiva de la función que tiene la ciencia para con la sociedad.
Esta entrada fue publicada en Editorial y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s